Miente..Miente…Que Algo Queda

Su Excelencia nos convoca con esta máxima a reflexionar sobre la mentira, la mendacidad, el engaño, y la eficacia causal en la erosión de valores morales y materiales, que menoscaban expectativas legítimas del individuo y la sociedad a la que pertenece, del predominio del bien y la verdad.

Gracias por ello, Excelentísimo señor. Gracias también a coyunturas fuera de programa y contexto que provocan la oportunidad.

La mentira es el disvalor de la verdad y por lo mismo el ingrediente necesario y causal de todos los ilícitos encaminados a destruirla o hacerla ilusoria, llámese fraude, engaño, falsedad material o ideológica, arrogancia, suplantación, uso malicioso de instrumentos falsos, etc.

La verdad impera por presencia. La mentira la socava escondiendo la mano. De la verdad emergen derechos. La mentira los esconde, los posterga o los mata.

La prueba es el establecimiento por los medios legales, de la verdad de un hecho que es fundamento de un derecho que se reclama. Si los hechos se consolidan, gana la verdad, pero la mentira ganó tiempo e hizo necesario un procedimiento jurisdiccional, complicado y dispendioso para las víctimas, conocido y barato –o gratuito- para los mentirosos.

En Chile, el año 2.008 registraba una matrícula de 31.000 alumnos en las numerosas facultades de Derecho e incrementaba en 15.079 los abogados titulados en los últimos diez años. Todo un record. Nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que esta haya entrado en vigencia. La ley manda, prohibe o permite. Los actos que prohibe la ley son nulos y de ningún valor. Las inhabilidades son leyes prohibitivas y su efecto es el señalado. La ley es la verdad que tenemos y la misma es válida también para miserables y canallas. Con el ejército de conocedores del Derecho con que el país está dotado, la mentira es una temeridad.

Chile puede y debe invocar su calidad de pionero en América de su adhesión a la juridicidad. Andrés Bello, luchador por la emancipación junto a Miranda y Bolívar, prolongó su exilio en el Reino Unido y se alzó con las armas de la inteligencia y el Derecho, empapándose en el pensamiento de Hume y Locke y derivando del monarquismo a las ideas republicanas, recalando en nuestros lares y entregándonos las fecundas semillas de la institucionalidad. No lo podemos defraudar contemplando la mentira como espectáculo carnavalesco.

Gracias Excelentísimo Señor por su acertada y oportuna convocatoria.

Si el fútbol nos ayuda a tolerar nuestras imperfecciones, como la desigualdad, que nos avergüenza con el noveno lugar a nivel mundial, la concentración del poder económico, la tributación indirecta que recae con incidencia letal en los pobres, lo menos que podemos hacer es velar por su permanencia, que tiene como presupuesto su normalidad institucional.

Era de esperar que la renovación de la directiva de la Asociación Nacional del Fútbol Profesional concitara interés, y que el resultado contrario a la lógica concitara dudas. Las chispas de la polémica están encendiendo llamas que, esperamos, iluminen para una política coherente a la búsqueda de la verdad, no sólo en el estadio en que se generan.

Una vez más: gracias Excelentísimo Señor.

Miente, miente, que algo queda.

Si mientes mal, igual queda… la mansa cagada.

Las inhabilidades son …inhabilidades y al tiro, como que existen las sobrevinientes. Las multas no son sanciones por “faltitas”. El artículo 25 del Código Penal no está derogado: La cuantía de la multa, tratándose de crímenes, no podrá exceder de treinta unidades tributarias mensuales. A los infractores que ha incurrido en multas expresadas en millones de dólares y que las califican de faltitas, no les creo. SIN SORDINA.

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