Lapidación de un sueño

La ocasión era propicia para un homenaje merecido a un dirigente deportivo que durante cuatro años nos devolvió la capacidad de soñar y creer que ese oxígeno del alma puede revitalizar las células del cuerpo, castigadas, deterioradas, envejecidas por las contingencias del quehacer cotidiano que transitan por las agitadas vías de la política.

Harold Mayne Nicolls se ganó el derecho de una reelección por aclamación unánime como presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, y tal era el sentir del mundo del Fútbol, que sabe reconocer una gestión exitosa, seria y sobria.

Sin embargo, no hubo elección. Se reemplazó por una ejecución. Las piedras que sobraron de la reciente gira del Sr. Piñera a Reino Unido, Francia y Alemania, se entregaron a unos pocos testaferros de grandes bolsillos, quienes procedieron a la lapidación.

Esta forma despiadada de ejecución es un anacronismo reservado a la preservación del “honor” de los cornudos, un femicidio intolerante, propio de una sociedad enferma y decadente. La fidelidad que pretenden restablecer estos “meros machos”, no tiene como referente su virilidad si no la sumisión a las apariencias y engaños. El 99,99 % de los chilenos es contrario a la lapidación. El 0,01 % restante se refugia en las polleras de los grupos de poder.

En nuestro país sabemos copiar malos ejemplos. ¿Lapidación?…y ¿porqué no..? en este momento está de moda..

Está en pleno desarrollo un aparatoso plan de propaganda. ¿De qué? No importa. La marca “Chilean way”, en proceso de registro, es exclusiva y excluyente, y el que lo hace bien en cualquier disciplina debe ser sancionado. ¿ Y si se actúa correctamente sin bulla? Peor…anatema total, porque trasunta disidencia y considera molestos..los ruidos molestos.

Mayne Nicolls nos remontó a los tiempos en que los dirigentes deportivos, con esfuerzo y sacrificio perfeccionaban las instituciones del sector y aunaban voluntades en torno a planes y formas de ejecución, contribuyendo a los propósitos de las autoridades políticas, sin importar su signo. Carlos Dittborn, Ernesto Alvear, Juan Pinto Durán, y todos los dirigentes de la época hicieron posible el Campeonato Mundial de 1962 y el mundo político, con grandeza, humildad y sabiduría, apagó sus bocinas y se plegó a la alegría del pueblo.

En la “elección” de hoy no se exigió credencial. Por sus billeteras los conocereis. Los comentaristas no podrán decir “son cosas del fútbol”, ni siquiera de la política. Son cosas de la Bolsa. Mañana los bolseros comprarán barato y venderán caro. Los apostadores están de pláceme. La Bolsa para los bolseros. SIN SORDINA.

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