Chicharras y Chicharrones

 …y va a caer…y va a caer.

Los diecisiete años de la dictadura fueron resultado de la inercia de los sometidos, en parte justificada por el miedo, pero también debe reconocerse mérito al trabajo sucio, que los malos demostraron saber ejecutar. Miramos en menos a los golpistas y dibujamos caricaturas alejadas de la realidad. Se le atribuye a Pinochet definir la pedofilia  como delito militar: tirarse pedos en la fila… y otras tonterías por el estilo, por lo que la lucha era un enfoque de los extremistas, que estaba de más porque igual iba a caer…

Con ese mismo candor estamos observando la gestión del nuevo gobierno del Sr. Piñera, y extrañamente, estando en democracia que permite oposición, este rol se le está entregando a los partidarios menos sumisos del propio gobierno.

En esta noble tarea de asumir la crítica – que la oposición ha delegado graciosamente- es notorio el consenso del énfasis que la acción gubernamental otorga a las formas por sobre los contenidos, y el bullicio estridente que aturde a los espectadores más tolerantes, acallando todo intento de estudio serio. El Senador Larraín afirma que tal es el estilo del Presidente Piñera, al que tenemos que acostumbrarnos, no obstante reconocer que a  esta “espontaneidad” de palabra y acción le hacen falta filtros…

Una vez más el país se está engañando o pisando el palito. Bachelet terminó su mandato con una adhesión que parecía imposible de remontar, valla que Piñera salvó con éxito, aprovechando toda la ayuda de la contraparte, y estimulando el fraccionamiento de la izquierda concertacionista, que contó con el aporte gratis de los medios, todos de propiedad  de la derecha.

La cobertura de la tragedia de la mina San José y el feliz rescate de los mineros, en sí ya constituía centrar la atención de la opinión pública en los hechos durante diez semanas, a las que anteceden  las del terremoto y tsunami y necesidades de reconstrucción. La huelga de hambre de los comuneros mapuches ya era como la llapa. ¿Podía Piñera sacrificar durante todo el tiempo que ha transcurrido su mandato su entusiasta egolatría y hambre de notoriedad enarbolando el bastón de mando?…Imposible..

¿Era necesaria tanta chicharra?

Sí. Lo era y lo es. La chicharra no es el instrumento de la bulla. Es la filosofía, pero también la táctica y estrategia de preservación de los chicharrones.

Mientras perdure la bulla, nada ni nadie puede perjudicar las alcancías que guardan los morlacos, las chauchas, el billullo, la guita, los chicharrones, alma y razón de ser del neo liberalismo,, el Dios Mercado y sus gurúes naturales.

Con harta chicharra se vendió LAN. A pocos días la aerolínea se “unía” a otra poderosa y hacían estremecer la competencia. A pocos días se adquiere una flota importante de aeronaves. ¿Y los chicharrones?…¿Y a quien le importa? Pobrecito presidente, cuanto billete a la chuña.. ¿Y  Chilevisión? ¿Cuánto le costó? ¿En cuanto se estimó su valor al asumir la primera magistratura? ¿Se valorizó adjudicándose el Festival de Viña? ¿En cuanto se vende? ¿Y es legítimo que unos pocos señores directores de Sociedades Anónimas decidan poner término a la excelente gestión de Harold Mayne Nicholls como Presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional.¿Y el “royalito” que tan desprendidamente se está “regalando” hace justicia a la minería y deja corresponde a las reales expectativas?

Gracias a la bulla de la chicharra, nos estamos librando de mucha lata seria sobre un gran listado de interrogantes acerca de los chicharrones…Y aunque nos revienten los tímpanos seguiremos SIN SORDINA.

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