El bicentenario y la muerte

Las celebraciones del centenario de la formación de la Primera Junta Nacional de Gobierno correspondían ser encabezadas por el Presidente Pedro Montt, quien fallece el 16 de Agosto de 1910, a quien sustituye don Elías Fernández Albano, quien ejerce su alta investidura sólo por tres días y deja de existir.

El discurso del Presidente en ejercicio Sr. Piñera así como el de personeros políticos que adhieren incondicionalmente a su gestión y por cierto nuevas autoridades (con escasas excepciones que confirman la regla) no ven con buenos ojos compartir la fecha histórica con los mandatarios a quienes la ciudadanía entregó su confianza recuperada la institucionalidad republicana, que gozan de buena salud y el respeto y reconocimiento de los chilenos. El Presidente Allende se inmoló el fatídico 11 de Septiembre de 1973 y el asesinato de Frei Montalva es objeto de investigación criminal.

La muerte evitó a Pedro Montt la vergüenza de responder al pueblo en las fiestas del centenario por las atrocidades cometidas en su gobierno, especialmente la masacre en la Escuela Santa María de Iquique.

La viva presencia de los Presidentes Aylwin Azócar, Frei Ruiz-Tagle, Lagos Escobar y Bachelet Jeria, resulta molesta tanto por sus logros materiales, morales e institucionales de sus respectivos mandatos, como por el hecho de radicar el único domicilio de los seguidores del fascismo bajo el alero de la actual coalición gobernante. Los latrocinios de la dictadura de Pinochet se constituye en un bacalao (*) para Piñera tanto o más desagradable que las matanzas de Pedro Montt y el sanguinario Rafael Sotomayor Gaete.

La política es ciencia y es arte que persigue el bien común con aporte de ideas y en un clima de respeto. La muerte política del adversario es propia de montoneras. La autoridad no puede involucrarse en ellas y por el contrario, debe procurar restablecer el orden a como dé lugar. Coincidiendo con la visita de Bachelet a Ecuador, el Presidente convoca a La Moneda a “sus amigos” Aylwin y Lagos, lo que en forma alguna importa una tregua a la campaña sistemática de adjudicar cualquier problema o dificultad a los gobiernos anteriores. Al día siguiente el Ministro de Transportes anuncia alzas significativas en el Metro y Transantiago, “consecuencia de la herencia”…etc.

El país puede y debe avocarse con altura de miras a la solución de los problemas que se han profundizado por los fenómenos naturales recientes, a lo que no ayuda un ambiente enrarecido de suspicacias y provocaciones. La muerte política de la señora Bachelet está en pleno proceso de desarrollo, y en la celebración del Bicentenario resulta un deber detener esta maniobra antipatriótica contra una chilena ejemplar. SIN SORDINA.

(*) En la campaña presidencial de 1952, al candidato Pedro Enrique Alfonso Barrios, la revista “Topaze” le adjudicaba la carga que representaba González Videla, graficada en la imagen de un bacalao arrastrado por un pescador que aparecía en una etiqueta de aceite de hígado del animal.

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